EDITORIAL
A propósito del inicio del año escolar 2016-2017, el próximo 22 de agosto, es preciso llamar a directores de centros y autoridades educativas para que detengan una cruel discriminación que se incrementa con los años en nuestros centros educativos públicos: El rebote de los niños en sobreedad que deben cursar sus estudios de educación básica.
Los niños que por alguna razón cumplieron 11, 12, y 13 años y han quedado rezagado en grados inferiores se les discrimina y no se le permite la inscripción en los centros oficiales.
Los padres de estos menores acuden de centro en centro. Ninguno los quiere recibir. Esta acción constituye un abuso, un crimen y una flagrante violación a sus derechos a educarse.
Violaciones como estas, no pueden continuar en una nación que dice estar en franco desarrollo.. Hay que corregirlas

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